Final de los 26
Debería estar haciendo mi proyecto de análisis de bienes culturales de la maestría, pero mi cabeza está dando tantas vueltas que es imposible concentrarme.
Hace más de un año escribí en este blog que estaría vivendo en -este- otro país que amo estudiando lo que quería. Efectivamente, me mudé de país y estoy estudiando la maestría que hizo que mis ojitos volvieran a brillar.
El año pasado fue durísimo. Todavía me recuerdo un día antes de mi cumpleaños - que de nuevo será en unos cuantos días - sintiendo una pesadez emocional y física enorme. Había terminado una relación de varios años, la más tóxica que he tenido, y necesitaba un desconectarme de todo; además con la llegada de la pandemia y regresar a casa de mis papás, todo fue un torbellino.
Mis aliados más grandes durante estos procesos fueron la terapia y el apoyo de la gente cercana. Sí, familia, pero sobre todo mis amigos. En especial A.
También, hace más de un año escribí sobre F. Escribí emberrinchada, porque estaba viviendo este proceso de desapego de mi otra relación. F, lo conocí hace 3 años y unos días más. Casi desde el primer momento hubo una conexión bonita, de esas que uno siente con poquita gente a lo largo de la vida. Sin embargo no le puse mucha atención. Fue hasta el año siguiente (hace dos años) cuando mi corazón empezó a moverse más rápido por él. Cuando empecé a sentir algo que solo he sentido por otra persona - por D para ser más específica - en toda mi vida. Me dejé sentir más, aún sabiendo que al estar en una relación monógama no era lo ideal. Lo sentí pero al mismo tiempo bloqueé mis emociones. Lo volví a ver en persona unos días antes de terminar mi relación y lo lastimé - o lo incomodé. Después no volví a verlo, y nuestra comunicación se limitó. A los meses, en redes sociales pude ver destellos de que F ya estaba con alguien más, y aunque mi corazón si se hizo bolita, era algo que esperaba… para mi es alguien increíble, por supuesto que alguien más lo iba a notar. Le deseé lo mejor y lo solté.
En este año de recuperación de mi persona y de miedos - fundados por mi experiencia más reciente - me di la oportunidad de conocer a alguien. G fue increíble, sí por él, pero sobre todo porque pude reconocerme de nuevo como alguien tierna y amorosa, porque pude encontrarme poniendo límites y respetándome, siempre poniéndome en primer lugar. Fue efímero pero la enseñanza y la confianza quedaron en mí.
Mudarme de país vino con muchos cambios. No solamente geográficos. Sino de re visitar mi pasado, en específico a D. De besarlo sin amarlo, de desenterrarlo y enfrentarme ahora sí a su versión real no idealizada. Y decirle adiós. (Gracias terapia)
y ahora, F. Mi lindo. Se me pone la piel chinita cuando pienso en ti. Por fin pudimos darnos esos besos que teníamos pendientes hace años. Por fin pudimos compartir esos pequeños momentos. Pero tú no eres el mismo. Estas apagado. Ya no brillas. Tu boca sonríe pero tus ojos no. Me duele tanto verte como el cascarón de lo que alguna vez fuiste. Me duele verte roto. No estás en posición de recibir todo el cariño y amor que yo podría darte. Y aunque entiendo racionalmente, emocionalmente me parte. me dueles.
Me dueles, y sé que no es tu intención dañarme, pero me dueles.
Mi alma abraza la tuya, mi corazón te manda toda la energía, todo el amor, todo el cariño para que sanes pronto. Mi ser siente una atracción magnética hacia ti, espero algún día pueda quererte bonito.
m